Jóvenes de la Misión Iuris de Tayikistán se preparan para la JMJ en Colonia
Queridos hermanos y hermanas!

  Una delegación de 8 jóvenes, se esta preparando para participar en la Jornada Mundial de Jóvenes en Colonia, quienes serán acompañados por el padre Juan Calos Sack IVE, sacerdote del Instituto del Verbo Encarnado, y por una religiosa del Instituto de las Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará la hermana Maria Pocs.

  Es la primera vez que un grupo tan numeroso, de esta pequeña comunidad católica del Asia Central, tiene la gran dicha de participar en una Jornada Mundial de los Jóvenes. Creemos que será de mucho fruto para todos los participantes, y que además, tendrán la gran dicha y oportunidad de conocer al Santo Padre Benedicto XVI, de escuchar sus mensajes y homilías, y de conocerse con otros jóvenes de diversas partes del mundo.

  Para que los frutos sean muchos y duraderos, los jóvenes se están preparando espiritualmente, bajo la dirección de los religiosos del Instituto del Verbo Encarnado, quienes organizan encuentros, charlas de formación, campamentos y retiros espirituales de un día. Estamos convencidos como solía decir Juan Pablo II, que los jóvenes son, “la esperanza de la Iglesia y del mundo” y “que en la obra de la Evangelización toda la Iglesia con gran esperanza, tiene puesto sus ojos en los jóvenes”.

  Los jóvenes católicos de la Misión Sui Iuris en Tayikistán, son jóvenes como todos los jóvenes del mundo, pero con ciertas características, tal vez propias de una Iglesia joven, es decir jóvenes en la fe, pero llenos de entusiasmo y con muchas ganas de conocer y profundizar la fe que han recibido.

  Son jóvenes que viven y testimonian su fe en un país de mayoría musulmana, con todo lo que eso significa, donde muy a menudo se pone a prueba, la virtud de la fe, y nuestras convicciones y conductas según el espíritu del Evangelio. Es muy frecuente que en un ambiente de minoría cristiana, los jóvenes sean victimas de las tentaciones más comunes, el miedo de testimoniar la fe ya sea por el respeto humano o el miedo a desentonar en el ambiente que los rodea, el desanimo ante las pruebas y adversidades que se presentan en la realidad cotidiana, en el trabajo o la universidad, y por la tanto, muchas veces es más fácil el encerrarse en uno mismo, el reducir mi religiosidad, exclusivamente a la participación de actos litúrgicos en la parroquia, sabemos que de ahí en más, es muy fácil caer en la indiferencia religiosa.

  La joven comunidad católica en Tayikistán, no proviene de una gran tradición católica. Sin embargo, sus miembros, la mayoría jóvenes, creemos y profesamos la misma fe católica de todos los jóvenes dispersos por todo el mundo. Por lo tanto, un evento de tal envergadura es una hermosa oportunidad para dar y testimoniar la fe que hemos recibido, pero también de recibir las riquezas espirituales de otros jóvenes, y de esta manera esperamos que todo esto pueda ser una contribución concreta a favor, no solo de nuestra misión, sino también de la misión universal de la Iglesia. Es también un momento que Dios nos da, de gracia y bendición, para establecer entre otras cosas un mayor vinculo de íntima comunión con católicos de otras Iglesias, pertenecientes a comunidades más antiguas y de mayor tradición cristiana.

  Queremos y anhelamos que nuestra joven comunidad católica conozca y viva en plenitud, con la gracia de Dios, aquello que afirmaba y les pedía el Papa Juan Pablo II, en la encíclica “Redemtoris Missio”, en el número 91, a todos los bautizados de las comunidades jóvenes: “Me dirijo, por tanto a los bautizados de las comunidades jóvenes y de las Iglesias jóvenes. Hoy sois vosotros la esperanza de nuestra Iglesia, que tiene dos mil años: siendo jóvenes en la fe, debéis ser como los primeros cristianos e irradiar entusiasmo y valentía, con generosa entrega a Dios y al prójimo; en una palabra, debéis tomar el camino de la santidad. Sólo de esa manera podréis ser signos de Dios en el mundo y revivir en vuestros países la epopeya misionera de la Iglesia primitiva. Y seréis también fermento de espíritu misionero para las Iglesias más antiguas”. Le pedimos a Dios que nos de la gracia para vivir eso que nos pedía el papa misionero Juan Pablo II

    Estamos muy agradecidos a la divina providencia, que ha hecho posible que una delegación tan numerosa para nosotros, pudiese participar en un evento de tales características. Esto jamás lo hubiésemos imaginado y no sería posible sin la constante ayuda y solicitud del Nuncio Apostólico del Asia Central, Mons. Jozef Wesolowski quien a través de sus contactos puso los medios para conseguirnos la ayuda material necesaria. Desde ya nuestro gran agradecimiento y oraciones por Su Excelencia y por todos aquellos hermanos nuestros que material y espiritualmente nos ayudan, a que estos queridos jóvenes de la Misión Sui Iuris en Tayikistán, futuro de esta joven comunidad católica, puedan Dios mediante participar en la Jornada Mundial de los Jóvenes en Colonia.