Mes del Sagrado Corazón de Jesús

Queridos hermanos y hermanas!

  En este mes de junio,dedicado de manera especial a la devoción del Sagrado Corazón de Jesús, queremos unirnos con toda la Iglesia Universal, para rezar, implorar y reparar por todas las ofensas y pecados de los hombres. Pero sabemos también, que como lo señalaba el Santo Padre el domingo 5 de junio, antes de rezar la oración mariana del Ángelus ante miles de peregrinos congregados en la Plaza de San Pedro: “El culto al Sagrado Corazón de Cristo significa, por tanto, adorar a ese Corazón que, después de habernos amado hasta el final, fue traspasado por una lanza y desde lo alto de la Cruz derramó sangre y agua, manantial inagotable de vida nueva”.

  El Evangelista San Juan nos revela en un pasaje de su evangelio, que Dios nos ama, y primero: “Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna” ( San Juan 3,16).

  Dios es Amor, la gran verdad de fe, que debería ser en líneas de principios, la primera sublime verdad que deberíamos conocer acerca de Dios. Un Dios que nos ama, porque Dios es Amor, dice San Juan. Por lo tanto, sería entonces importante que todos nosotros hiciésemos conocer esta sublime y suprema verdad, a los niños, a los catecúmenos, a los no creyentes, a aquellos que todavía no han escuchado sobre Dios y sus misterios.

  Jesús nos revela que Dios es Amor, el Padre es el amor infinito, el Hijo es el Verbo Amor, la Palabra de Amor del Padre, unidos Ambos por el divino Espíritu de Amor. Por otro lado, nos muestra a la vez, el acto supremo, la obra maestra de Dios, la máxima manifestación de su amor hacia nosotros. Dios nos amó primero y no crean que nos amó por nuestros buenos méritos o atractivos personales, ni siquiera porque nosotros nos hubiésemos arrepentido de nuestros pecados.

  Dios se adelantó a ofrecernos la gracia para que pudiéramos arrepentirnos, San Pablo lo expresa de la siguiente manera:

        -“Si cuando éramos enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte             de su Hijo, ¡Con cuánta más razón, estando ya reconciliados, seremos salvos           por su vida! (Rom 5,10)

     -   “...Dios rico en misericordia, por el grande amor con que nos amó, estando             muertos a causa de nuestros delitos, nos vivificó juntamente con Cristo, por             gracia habéis sido salvados”. (Efesios, 2,4-5)

     “Canceló la nota de cargo que había contra nosotros, la de las prescripciones   con Jesus cláusulas desfavorables, y las suprimió clavándola en la cruz” (Col, 2,14)

  En este mes de junio también vamos a rezar, por la santificación de los obispos, sacerdotes, diáconos, y de todos aquellos que se están preparando al sacerdocio. Especialmente, para que, como nos exhorta el Papa Benedicto XVI, “no antepongamos nada al amor de Cristo”. Es un deber, de todo fiel cristianos rezar por sus pastores, también por todos los consagrados, religiosos y religiosas, para que todos seamos santos, sublime vocación a la cual todos estamos llamados.

  Por ultimo, la misma Virgen nos ofrece su Corazón Inmaculado, que es ternura y dulzura, pero también exigencia de oración, sacrificio, penitencia, generosidad y entrega. No basta el culto, hay que imitar sus virtudes. También la Santísima Virgen María, Mediadora de todas las gracias, nos invita a confiar en su amor maternal, a dirigir nuestras plegarias pidiéndole a su Inmaculado Corazón que nos ayude a conformarnos con su Hijo Jesús. Amen.

 

 

El Oratorio Festivo la respuesta a la “escuela de la calle”

  Drogas, alcoholismo, robos y vandalismo, son algunas de las plagas que los niños pueden aprender en la calle. Muchas veces nos admiramos, como algunos niños que en un primer momento parecian buenos y sanos, de un día para otro se transforman en delicuentes. Muchas veces las causas de ese triste fenómeno las encontramos, no tanto en la malicia de esos niños, sino en aquellos que no supieron formar, corregir y educar en la virtudes humanas y cristianas, en el momento justo. Muchas veces han sido las malas amistades y el mal ambiente lo que ha conducido a esos niños por la mala senda.

  Es lo que habitualmente, llamamos “la calle”. Cuantas veces hemos escuchado expresiones como esta: “este niño ya tiene una calle impresionante”. A veces eso significa, la traumática y temprana experiencia, del uso del alcohol, de las drogas, del sexo y la pornografía. “La calle” no siempre es una buena “escuela”.

  Por este motivo, la parroquia con muy buen criterio ha decidido, no permitir que los niños y jóvenes se arruinen en la calle, sino que tengan una buena educación, ya sea en el seno de las familias o en la parroquia.

  Para el Padre Ezequiel Ayala, miembro del Instituto del Verbo Encarnado, el Oratorio Festivo comienza después que los niños hayan cumplido con sus obligaciones escolares y familiares. Todo esto es muy empeñativo, ya que los niños estan llenos de energía y vigor. En el oratorio no solo tienen la posibilidad de jugar, sino también de interesarse en distintos temas de la vida cotidiana.

  El Oratorio es una verdadera escuela de virtudes humanas y cristianas. Algunos dibujan, otros juegan al ajedrez, otros se inician en el tenis de mesa. También el Padre Ezequiel les enseña a algunos a tocar la guitarra... ¿quién no ha soñado alguna vez con tocar la guitarra?.

  “Toda esta experiencia, comenzó hace un año atrás cuando arrivamos a Dushanbe. En aquel tiempo apenas sabíamos alguna que otra palabra en ruso”, afirma P. Ezequiel. En aquel entonces, los niños se quedaban en la parroquia después de la Santa Misa, y se reunían con los jóvenes sacerdotes que apenas podián comunicarse en la lengua de los niños. Sin embargo, supieron hacerse entender, con gestos, con señas y mímica.

  A su vez esos primeros niños, comenzaron a invitar a sus amigos, vecinos y conocidos del barrio. “Y fue ahí cuando decidimos crear el Oratorio Festivo”, añade el P. Ezequiel con una sonrisa.

  Para decir la verdad el Oratorio Festivo, todavía no cuenta con las condiciones óptimas, ni con los elementos recreativos necesarios. Además, el territorio de la parroquia no supera los 20 metros cuadrados.

  Lo que tenemos al día de hoy, es un televisor y un video reproductor, para pasarles a los niños buenos videos, una mesa de tenis un poco vieja, algunas guitarras, pelotas de fútbol, de voley y de basket, pero sobre todo esto, un gran entusiasmo y paciencia, que ayuda y permite que los sacerdotes trabajen todos los dias.

  Al Oratorio Festivo concurren entre 25 y 30 niños del barrio, la mayoría de ellos son católicos, pero también participan niños musulmanes. A propósito, dos de estos niños que asisten al Oratorio estan preparándose para recibir el sacramento del Bautismo en ésta Pascua.

  El superior de la Misión Sui Iuris, Padre Carlos Avila, considera que el trabajo que se hace en el Oratorio es de suma importancia para la formación de los niños: “la creación del Oratorio Festivo en la parroquia de San José, es sin duda un gran apostolado que se esta llevando a cabo, con el gran esfuerzo de los sacerdotes del Instituto del Verbo Encarnado. Se está formando a los niños en las virtudes humanas y cristianas. Además, estos niños, son el futuro de esta pequeña comunidad católica. Dios quiera que este Oratorio Festivo, sea también un medio para que los niños descubran su vocación”.

  “Por supuesto, que los medios con que contamos son modestos, pero confiamos que en un futuro próximo, podremos contar con algunos más”. También señalaba el Padre Ezequiel., “que sería ideal tener un lugar más grande, para que los niños puedan hacer más deporte, pero de todos modos doy gracias a Dios por todo lo que ya estamos haciendo”.

  Tuvimos la oportunidad de preguntarle a unos de los niños que asisten al Oratorio, ¿Andrei porqué vienes al Oratorio Festivo?. “Y bueno, aqui tengo mis amigos, jugamos, aprendemos muchas cosas y nos divertimos mucho” .

 

 

Adhesión en favor de la familia

Queridos hermanos y hermanas!

  La comunidad católica de la Misión Sui Iuris de Tayikistán, ha manifestado su profunda preocupación por el proyecto de ley que pretende legalizar las uniones de homosexuales y el derecho a la adopción de niños. Por desgracia, se ha votado días atrás en el parlamento español, a favor, a pesar de, que la gran mayoría de los españoles no están de acuerdo. En definitiva queridos hermanos y hermanas, tampoco se trata de tener el consenso de la gran mayoría. Los derechos sagrados de la familia y de sus niños, no se votan, sino que se defienden y se promueven. No es costumbre nuestra hablar de estos temas en el sitio de la Misión, pero creo que todos nos sentimos dolidos y perplejos ante las noticias que se difunden al respecto. Y por eso queremos dar nuestro testimonio, en favor del evangelio de la vida, y de la familia, ya que nuestros fieles y buenos vecinos nos preguntan ¿Qué es lo que esta pasando?

  Estamos también convencidos de que, de ninguna manera nos inmiscuimos en política, o en la vida interna de una nación. Esa no es nuestra vocación, ni nuestra misión. Pero nos sentimos obligados en conciencia a manifestar nuestra disconformidad ante tamaña campaña contra la institución de la familia.

  Nuestros fieles nos preguntan ¿como puede ser que ocurra una cosa así?, nuestros hermanos de confesión musulmana también nos preguntan que es lo que esta pasando en este mundo ¿acaso se esta perdiendo la razón y recto juicio? Me decían mis vecinos, “es algo en si mismo, ridículo, ofensivo para la familia y sobre todo para los niños”. “Padre, cuando veo esas marchas del orgullo gay, tenemos que apagar el televisor, porque es un escándalo para toda mi familia”. Otros, “que vergüenza, como explicarle a mis hijos e hijas una aberración de tal índole”. Mis vecinos son musulmanes, como verán no es una cuestión, ni de plataforma política, ni confesional, sino mas bien de sentido “sano y común”. Yo creo que la mayoría de los habitantes de este planeta piensan exactamente lo mismo, algunos pocos no.

  Nosotros, vamos a rezar, vamos a seguir acompañando a todos los españoles y a todos los hombres de buena voluntad que viven en esa noble nación, con nuestras oraciones, especialmente por todos aquellos que tienen la gran responsabilidad de velar por el bien de los pueblos y salvaguardar todos los valores de una sociedad justa, basado en el respeto de ley natural, de las sanas y buenas costumbre que Dios ha impreso en el corazón de todo hombre.

  Lo que se pretende legalizar es contrario a la ley natural, y en ninguna circunstancia, ni tiempo o de cambio cultural, puede ser aceptado y menos aun pretender, la imposición de que se llame a tales uniones de homosexuales “matrimonio”. Los niños necesitan un padre y una madre, no dejemos a los niños más indefensos, de lo que son. Imploramos a Dios Nuestro Señor y a su Santísima Virgen que no permitan esta aberración y discriminación contra los derechos de la familia y sus niños.